miércoles, 20 de marzo de 2019

Las ratas circulan por el techo

Las ratas circulan por el techo.
Yo pienso en un grupo de pibes que conocí de viaje;
El reparto de roles cuadriculado a la perfección
Como una obra
Que tratara de unos flacos en un viaje
Por Bolivia
El chistoso, el fachero, el que siempre está drogado y convidando
El lenguaje cómplice de gestos
Desde afuera incomprensibles
Recuerdo
Fumar con ellos en un puente
Colgado sobre un muro de colmillos gigantescos
Y la obra de pronto cobra un giro
Y ya no sé si la estoy viendo
O me desarmo en ese punto en el que escriben mis respuestas desde afuera
Y digo bien
Digo si
Digo yo también estoy borracho en esa esquina de la noche coloreada
Con la mano humeando como un poder
Sobre el bicho ilimitado que se mueve bajo el puente
y su aliento de veneno
que me levanta en peso
y me humedece los mapas que tengo en la mochila
digo bien
digo no
digo nunca estuve para siempre detenido en esa página que dicen
ni conozco esa vitrina con mi nombre
ni me suenan familiares esas máscaras de asco
o la mesa de luz como un barquito a la deriva
digo
tengo miedo
yo sí tengo miedo
de que ésta herida sea incorregible
de que el monstruo indiscutible que se enrolla bajo el puente
me huela una vez más
y de repente
me caiga de la obra
en el espacio ilimitado entre las líneas
en la tensión insoportable del pecho como un arco detenido antes de tiempo.

1 comentario:

Indalea dijo...

Leer como pasear entre las nubes que pueblan el alma, camino dando los últimos pasos y alcanzo a saludarte. La sensación última de tu poema se me queda como cuando alguien detiene una canción en su punto más tenso y no concluye. Abrazo