Pienso
clavado en la miga de la noche
mientras una bomba rueda por la sutil pendiente del amanecer
y un reventar tímido
de los ojos contra el mármol
espolvorea dendritas de crayón sobre la oscuridad curva.
Pienso
a empujones.
Hay un grosero pájaro jorobado
que se mueve entre los órganos del recinto
desordenándome el asma,
extrae muy despacio, con la punta de sus dedos
la muela de oveja clavada en mi labio
inferior
todo mordisqueado y carroñado de la más dulce forma,
drenado
con el más rojo método para sangrar.
PIENSO PIENSO PIENSO
cuando todo esto me desborda todo
y quedo
uno
por
uno
uno
…
(((nene mudo)))
…
-la alcoholemia de un silencio
perfecto y rubio-
Escena diurna
Hace 14 años